Lucila Venet
Tener en una fiesta un cake de Sweet Art by Lucila es
un símbolo de status.


Por Vivian Gude


Hay gente que nace para los negocios, y negocios que nacen para la gente. Así fue como Lucila Venet Jiménez, fundadora y alma de unos de los negocios de repostería más conocidos y apreciados de Miami, Sweet Art by Lucila.

“Nunca imaginé que iba a tener un negocio propio”, dice todavía maravillada esta energética mujer de 53 años en su repostería de 1.200 pies cuadrados (unos 400 m2), adonde ha tenido que trasladar la decoración de los pasteles, porque los dos locales originales y ano daban abasto. “Mi ideal de niña siempre fue ocuparme de la casa, criar muchos hijos y entretenerme con manualidades”.

Y las manualidades fueron precisamente las que le pusieron en el camino de lo que hoy es su quehacer.

“Me gustaba mucho la repostería”, cuenta Lucila, “tanto, que cuando mi primer hijo era pequeño y mi esposo estudiaba el primer año de medicina en la universidad, me las arreglaba para dejar el niño en casa de mi madre, en el lado opuesto de la ciudad, y me iba con mi esposo a la Lindsay Hopkins, una escuela vocacional, para asistir a cursos de decoración de cakes, mientras el estudiaba en la biblioteca”.

Cursos que sólo alimentaron sus gracias caseras y que sirvieron de hobby hasta que su hijo mayor se fue al college a estudiar. “Tengo tres hijos, ahora de 30, 27 y 25 años, pero en aquel entonces, en el 87, me dije que tenía que inventarme algo para cuando se fueran del hogar, porque soy una persona muy dinámica”, dice con una risa contagiosa; Lucila se ríe constantemente. “La gente conocía mis cakes y empezaron a animarme para que los vendiera comercialmente. Así fue que empecé. Al principio les vendía a mis amigos y conocidos; me daba tanta vergüenza cobrarles, que solía dejarle eso a mi empleada domestica”.

A Lucila se le multiplicaron rápidamente los cakes. Así todo, seguía trabajando en la cocina de su casa, según ella “es grande como un salón de baile”. Cuatro años después ya estaba abriendo su negocio fuera del hogar junto con una socia.

“Cuando comenzamos no sabíamos qué hacer”, comenta. “Ni ella ni yo teníamos experiencia en los negocios”.

Pero al año siguiente ya estaban abriendo un segundo local. Luego, en el 96 ambas socias se separaron y Lucila fundó lo que es hoy su marca, Sweet Art by Lucila, “el dulce arte de Lucila”.

“No compro nada fuera, lo hago todo aquí”, me explica, mientras me lleva en una visita guiada, donde el trabajo está organizado: los que trabajan con el fondant en un lado, los que pintan con air brush en otro; los que confeccionan las flores en el mezanine.

“A veces les peleo porque no le ponen suficientes flores a la torta”, dice, y se ríe a coro con las dos empleadas. “Siempre les digo que tienen que poner más flores, no importa lo que cuesten”. El precio de sus cakes varía desde 10 dólares el más sencillo y pequeño, hasta 8 dólares la porción del mas complejo.

Lucila hace cakes de boda que parecen bomboneras esmaltadas o canastas de flores; corporativos con el logo de una compañía para un festejo especial. Una de sus obras mas especiales fue un cake que reproducía en técnica de air brush una foto de Mariah Carey en compañía de Luis Miguel, para el programa “El gordo y la flaca”, de Univisión.

El negocio de Lucila, en sólo tres años, ha crecido hasta emplear a 38 trabajadores. Entre 800 y 1.000 cakes y postres se producen en una semana, y cuando se muden al nuevo local, la producción podrá ser todavía mayor.

“Luego, quisiera abrir una tienda más y, de ser posible, llevar el negocio a escala nacional”, dice.

¿Cuál es el secreto de su éxito?

“Nunca compré un negocio como una inversión cualquiera, sino inicié algo que me gustaba, que luego se convirtió en un negocio”, dice. “Creo que es importante hacer las cosas lo mejor posible y controlar la calidad de lo que se produce. Y ser constante, no dejarse vencer por obstáculos. Yo siempre le digo a mi gente que estamos montados en un bote y que no nos queda más remedio que remar; no se le puede dejar hundir, hay que remar”.

Remando ha llevado su matrimonio durante 32 años. Y ha convertido el amor por su hogar y por todo lo relacionado con él, en el dulce arte de Lucila
   
   
   
   
   
   
   
   
   

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Sweet Art by Lucila